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Alcaldes tendrán el timón, pero el Gobierno impone el plan de vuelo

A partir de junio, los mandatarios locales liderarán el retorno ‘inteligente’ a la vida productiva

El primero de junio comenzará una nueva fase de aislamiento preventivo que será determinante para que los municipios y sus habitantes empiecen a recuperar de forma gradual su vida productiva.

La novedad en esta etapa, llamada de ‘aislamiento inteligente’, es que serán los alcaldes y gobernadores quienes, de acuerdo con su criterio y las particularidades de sus municipios y departamentos, tendrán que administrar el uso de las llaves que les entregó el presidente Iván Duque.

No obstante, esto no significa que tendrán carta abierta para tomar decisiones sobre la reactivación de la vida productiva, pues deberán ceñirse a los lineamientos y protocolos de los ministerios del Interior y de Salud.

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De hecho, hasta el viernes pasado, de 438 municipios libres de covid-19 solo 216 habían recibido las autorizaciones del Ministerio del Interior. Los alcaldes deberán respetar medidas ya adoptadas como el distanciamiento social, el uso de tapabocas obligatorio, las restricciones a los adultos mayores, niños y las de movilidad, la no apertura de bares, discotecas ni mucho menos se permitirán la celebración de ferias y fiestas. Esos son inamovibles en esta etapa que, como insiste el Presidente, “requiere más inteligencia colectiva y más disciplina por parte de todos”.

Entregar la responsabilidad ahora es un poco tardía y nos deja muy limitados por los decretos emitidos.

La idea del Gobierno Nacional es avanzar de la mano de los alcaldes y gobernadores con gradualidad en diferentes sectores económicos como el comercio, el servicio doméstico y los servicios profesionales, con controles de aforos y con protocolos.

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“Nuestra tarea ahora es empezar a convivir con el virus”, afirma el gobernador de Cundinamarca, Nicolás García. Pero no es una labor fácil. Muchos municipios de Colombia son como un país chiquito, con sus costumbres y particularidades, y unos con más recursos que otros. Lo único que tienen en común la gran mayoría es que sus arcas están agotadas para atender, incluso, su propio funcionamiento.

En ese escenario, los mandatarios locales enfrentan múltiples problemas. Entre ellos, la falta de presupuesto, la deficiente infraestructura hospitalaria y el enorme reto de reactivar la economía informal, que en muchos municipios ocupa a gran parte de sus habitantes.

En medio de las limitaciones de nuestro sistema de salud nos hemos venido preparando, lo cierto es que la economía tiene un desplome estrepitoso y no podemos llegar al límite.

El médico Alejandro Fúneme, alcalde Tunja, ciudad que durante un buen tiempo mantuvo a raya el virus, ve con preocupación la situación: “Entregar la responsabilidad ahora es un poco tardía y nos deja muy limitados por los decretos emitidos”.

Para él la reactivación de algunos sectores fue apresurada, se perdió el foco de la responsabilidad de protección de la salud y se priorizó el factor económico. “Lo que vamos a hacer, antes que nada, es actuar en función de proteger y garantizar la vida”.

Y así como hay alcaldes que ven la situación con cautela, hay otros que anuncian decisiones apresuradas, incluso olvidando el término ‘inteligente’, como lo hizo el alcalde de Neiva, Gorki Muñoz, quien dijo que a partir de junio abrirá restaurantes, bares y discotecas.

En estas circunstancias es muy probable que algunos decidan cerrar completamente sus municipios y otros tomen medidas menos drásticas. El alcalde de Mariquita, Tolima, Juan Carlos Castaño, parece tener claro cuál debe ser el camino: lograr un balance entre las medidas de control epidemiológico y las medidas de reactivación económica.

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“En medio de las limitaciones de nuestro sistema de salud nos hemos venido preparando, lo cierto es que la economía tiene un desplome estrepitoso y no podemos llegar al límite”, argumenta Castaño.

En Chaguaní, Cundinamarca, su alcalde, Luis Carlos Guerrero, tiene un férreo cerco en las cuatro entradas al municipio y asegura que lo mantendrá así. “Sí, hasta nueva orden del Gobierno o hasta que nos cansemos o hasta que aparezca una vacuna vamos a tener cerrado”.

Con estos escenarios, por cuenta de la pandemia, el temor es que los municipios puedan convertirse en ‘repúblicas independientes’. Tal vez por eso, la ministra del Interior, Alicia Arango, se adelantó el viernes y les ‘pegó un jalón de orejas’.

Ella les recordó que no pueden actuar sin la autorización del Ministerio; y que cualquier decisión que tomen, deben consultarla y tener la certificación del Ministerio de Salud y tener aprobados los protocolos de seguridad, con lo cual dejó en claro que los alcaldes ‘no se mandan solos’.

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